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Biotoxinas

Una biotoxina es una sustancia producida por un organismo vivo que provoca algún tipo de daño a otro organismo, ya sea como mecanismo de defensa o con fines depredadoras.

Aunque que las biotoxinas se caracterizan por tener un efecto negativo sobre la salud de las personas (que no se considera en este apartado), algunas de ellas pueden tener efectos beneficiosos (potencial bioactivo). Los mecanismos de acción de esta sustancia pueden ser muy diversos: necrosis de tejidos, inflamación, parálisis inhibiendo sinapsis neuronales, sobre-estimulación o inhibición de pathways celulares, etc.

Hace años que muchas de las biotoxinas producidas por algunas especies están siendo estudiadas por tener no sólo efectos perjudiciales, sino también propiedades beneficiosas. Algunas de las especies que sintetizan algún tipo de biotoxina también tienen potencial citotóxico, esto se debe a que la mayoría de toxinas provocan algún tipo de daño celular en su acción.

Pelagia noctiluca
Pelagia noctiluca Font: Toni Font

Un claro ejemplo sería la medusa Pelagia noctiluca, la toxina que produce tiene, en unas dosis determinadas, actividad antitumoral, mediante la inhibición de la vía del óxido nítrico (NO), un mensajero promotor de tumores, en diversas líneas tumorales y también actividad antiinflamatoria en los tejidos afectados, haciéndola susceptible a ser estudiada en un futuro como remedio antiinflamatorio.

Aequipecten opercularis
Aequipecten opercularis Font: National Museum of Wales

También hay varios estudios sobre las biotoxinas defensivas producidas por algunas especies de nudibranquios como Spurilla neapolitana, Dendrodoris grandiflora y Dendrodoris limbata, que indican la necesidad de ser estudiadas como potenciales fuentes de nuevos compuestos bioactivos para fines terapéuticos. Habría pues estudiar otras especies del género Dendrodoris porque probablemente también presenten algún tipo de biotoxina que se pueda estudiar como posible fuente de compuestos con potencial bioactivo. También hay moluscos con biotoxinas como la Neptuena antiqua, un gasterópodo marino que utiliza su toxina como método de depredación sobre los bivalvos, y los Solen marginatus y la Aequipecten opercularis, unos bivalvos que han protagonizado algunos casos de intoxicación alimentaria, que se están estudiando actualmente como fuente de potencial bioactivo.

Spurilla neapolitana
Spurilla neapolitana Font: Enric Madrenas

Otro ejemplo de biotoxinas con potencial bioactivo es la tetrodotoxina (TTX) producida por el pez globo (Takifugu rupripes). Cada vez son más los avistamientos de la especie Lagocephalus sceleratus en varios puntos del Mediterráneo probablemente debido al paso de ejemplares a través del canal de Suez en el Mar Rojo, lo que lo hace una especie invasora. Aunque aún no ha llegado al Cap de Creus, el establecimiento de esta especie en el Mediterráneo supone un riesgo potencial para la población debido a la alta toxicidad de la TTX. A pesar de ello pero la tetrodotoxina es estudiada actualmente como un potente tratamiento analgésico contra el dolor producido por algunos tipos de tumores, y dolores neuropáticos tales como el dolor crónico.

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Pez globo Font: Pixabay

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