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La relación entre la salud del mar y la salud de las personas

Aunque la ingesta de pescado reporte beneficios para la salud humana, el aumento de la contaminación marítima de las últimas décadas debido a vertidos de metales pesados como el metilmercurio proveniente de las industrias y fábricas metalúrgicas, están provocando que los ecosistemas marinos integren estos contaminantes en la cadena trófica y se vayan bioacumulando a medida que se sube de nivel en la cadena alimentaria.

Los humanos, como último eslabón de la cadena trófica, ingerimos los organismos contaminados con metilmercurio. Si se continua esta ingesta de manera prolongada y en cantidades elevadas, puede comportar problemas a largo plazo, ya que el mercurio se acumula en el cerebro y puede provocar alteraciones neurológicas.

Fuente: Deposiphotos

Otro de los grandes contaminantes de los ecosistemas marinos es el plástico, que se vierten en el mar durante las últimas décadas.

Aunque los efectos de la ingesta de microplásticos sobre la salud humana aún son objeto de investigación, no se descarta que puedan provocar patologías a largo plazo en las personas.

A la contaminación marina se le añade la pérdida de biodiversidad y la degradación de los hábitats a causa de determinados artes de pesca y de algunas actividades turísticas en el mar. Esta pérdida de biodiversidad repercute indirectamente en la salud de las personas, ya que, entre otras cosas, disminuyen los stocks de Omega 3 marinos. Además, algunos peces como la sardina o anchoa tienen menos Omega 3 por los cambios que se están produciendo en su alimentación (plancton) en relación al cambio climático.

En este contexto de promoción de un estilo de vida saludable y respetuoso con el medioambiente es importante consumir pescado de proximidad y capturado de manera sostenible.

Además, la alteración de los ecosistemas marinos comporta la pérdida o degradación de los espacios azules, hecho que imposibilita la práctica de actividades saludables como la natación o el snorkel y, por tanto, se pierde una posibilidad terapéutica natural.

Figura 6. Fondo de grapissar conservado (A) e impactado por la pesca (B) Fuente: Montserrat Demestre
Fuente: Lluís Mas Blanch

Por estas razones, el objetivo final de la Cátedra Océanos y Salud Humana es concienciar a la gente que:

  • Proteger la biodiversidad es proteger nuestra salud
  • La salud de los mares y océanos es también nuestra salud
  • Es necesario promover la conservación de los recursos pesqueros como fuente de salud: ¡la mar de salud!

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